Mientras leía el periódico, escucho a una mujer ya mayor ( yo he calculado que tendría sobre los 75 ) que le preguntaba a una chica si había validado bien el billete. He parado de leer y me he dedicado a observar ( acto con el que disfruto muchísimo ). La chicha muy amablemente le ha dicho que tenía que introducir el ticket dentro de la máquina. Entonces, la mujer mientras lo metía dentro le contaba a la chica la historia de su vida, su cruel historia : es que he estado en el hospital. He enterrado a mi marido y antes….siempre era el quién hacía esto. Es la primera vez que lo hago.
Diós!! he sentido un escalogrío agigantado en mi interior. Mi cara se ha desconfigurado y con ella mi alegría matinal. La cara de la chica era un simil a la mía. Se me han venido tantos y tantos pensamientos a la cabeza!
He rogado para que a mis padres, nunca les separe la muerte. He llorado por esa mujer, a la que he admirado por su fortaleza. Me la imaginaba cogida de la mano de él. Él la guiaba en la vida en común que mantenían. Lo compartían todo. Como esos matrimonios mayores que los ves paseando por la calle, ajenos al ajetreado mundo en el que el resto de los mortales vivimos. Van cogidos por las manos como ataddos. Se sujetan mutuamente para no ser arrebatados el uno del otro…temerosos de su predecible futuro. Tenemos tantísimo que aprender de nuestros mayores!!.
Él era su angel. Y siempre lo será. Estará con ella siempre. Se lo tenía que haber dicho, aunque seguro, que esto ella ya lo sabe.